Sobre las imágenes demoníacas en las tradiciones bíblicas

SOBRE LAS IMÁGENES DEMONÍACAS EN LAS TRADICIONES BÍBLICAS

Autor:Profesor Sergio Fuster

En las tradiciones neotestamentarias, se ha planteado el problema del mal desde un punto de vista ontológico –la figura de Satán ( hb. Satan; gr. diabolos) como contracreador enemigo de Dios- y junto con esta propuesta se han imaginado espíritus negativos a su servicio: los demonios (1 Cor 10. 19, 20; Ap 16: 13,14).
En la antigua Grecia ya se hablaba de demonios, pero el papel que las escrituras cristianas le atribuye a estos es de una naturaleza distinta. Las ideas platónicas mostraban que los demonios (dai-mo-ni-on) (1) eran seres intermedios entre los Dioses y los mortales. Para los griegos toda relación entre Dios y los hombres se lograba mediante los demonios; según este concepto serian “semidioses” sin distinción moral(2).
En tanto, en el Nuevo Testamento, los demonios (3)definitivamente son espíritus invisibles malvados que tienen poderes sobrehumanos (4) y están al servicio de Satán, un ser espiritual enemigo de Dios(5). Pero, ¿qué origen tiene esta creencia bíblica?.

LOS DEMONIOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

La idea de demonio según se plasma en las escrituras griegas cristianas no se encuentra explícita en las escrituras hebreoarameas. En algunas traducciones la palabra hebrea sa’ir, se vierte como “ demonio” pero tiene otros matices.
Sa’ir (Hb. singular, lit peludo) se refiere a la cabra o al chivo en Lv 16: 18, Nm 7: 16 y siempre en un contexto sacrificial. Se’i-rim (plural)(6) se traduce en Lv 17: 7, Is 13: 21; 34: 4; y 2 Cr 11: 15 como “demonio en forma de cabra”(7) o “sátiro” (8) aludiendo a las ruinas de ciudades desoladas habitadas por criaturas salvajes(9). Se’rim en otros textos (Lv 26: 30; Dt 29: 17), aparece como ídolos –fetiche- en un tono peyorativo(10).
Por lo tanto, los demonios que se muestran en las escrituras hebreas suelen referirse a “ídolos” -objetos- en oposición al yavismo(11) o a animales salvajes peludos.
Las primeras ideas de los demonios como espíritus malvados se desarrollaron en el período intertestamentario(siglos IV – I a. E.C.). Esto se evidencia en el libro de Enoc ( IV –IX), donde se dan hasta los nombres de estas criaturas, en el libro de Daniel cuando un ángel lucha contra “príncipes” espirituales(Dn 10: 20)y en el libro de Tobías (Tb 6:8) (12) donde con el corazón y el hígado de un pez se expulsa un espíritu maligno enviándolo a Egipto donde es atado por un ángel.
Sin embargo, durante el tiempo antiguo, tanto en Mesopotamia, Egipto y Arabia(13) hay indicios de la creencia en espíritus del inframundo –Zi- que cuidaban lugares infernales y habitaban las ciudades en ruinas.

POSESION, EXORCISMO E IDOLATRIA

Los demonios hacen su aparición en el Nuevo Testamento como figuras numinosas bien desarrolladas siempre asociadas a la posesión  y la idolatría. En los evangelios sinópticos hay evidencia de que Jesús expulsó demonios que poseían a personas(14). Pero Jesús, contrario a lo que comúnmente se cree, no practicó exorcismo.
Hay una clara diferencia entre “practicar exorcismo”, que es sacar un demonio o entidad sobrenatural que se aloja en un cuerpo vivo por medios mágicos –rituales- y la expulsión pietista de Jesús(15) en actitud de oración.
Tenemos evidencia que los judíos del primer siglo practicaron alguna clase de “exorcismo” seguido de un ritual mágico(He 19: 13)(16).
Todo acto de expulsión de una entidad sobre el cuerpo vivo de una víctima -aunque la psicología haya dado sus explicaciones(17)- va seguida de una dogmática, de un sustrato teórico teológico. Para explicar las posesiones en la Biblia se parte también de una creencia, de que los espíritus que pose?an eran fuerzas angélicas demoníacas malvadas.
Estos demonios también estaban detrás de las practicas idolátricas(lit. posesión de la estatua; la estatua como poseedora de una potencia numinosa). Esto es una herencia de las creencias de la antigua religión de Israel –el Arca de la Alianza portadora de potencia- y de las estimaciones de los pueblos del Mediterráneo oriental –por ejemplo los textos de execración-. ¿De donde obtuvieron esta creencia?

LA DOCTRINA DE LOS ÁNGELES CAIDOS

En el libro bíblico de Judas versículo 6 se nos dice:

“Y además que los ángeles, que no mantuvieron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los tiene guardados con ligaduras eternas bajo tinieblas para el juicio del gran Día” (18).

En el primer siglo, existía la tradición folklórica que en tiempos antediluvianos los ángeles se materializaron en cuerpos humanos y cohabitaron con las mujeres aquí en la tierra convirtiéndose en ángeles caídos. Estas creencias parten del relato de Génesis 6: 1-4:

“Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse (…)les nacieron hijas, vieron los hijos de dios que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían de todas ellas.(…) Los nefilim existían en la tierra por aquel entonces (y también después) cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos”.

Los vss. 1-4 constituyen un relato literariamente cerrado, ya que pasa de lo genealógico a lo narrativo(19). Abre el pasaje diciendo “cuando” y “comenzó”, esto nos remite a un tiempo mítico, a los orígenes, introduciendo la preexistencia de las mujeres (way-yiqtol)en la tierra(el pasaje propone para tierra la palabra adama en vez de ‘eres)y estas eran hermosas (tob lit deseables). La aparición de los hijos de Dios ( bene ha ‘elohim)(20)puede que sea un resto politeísta o un componente cristalizado en el folklore popular(21). Aquí estos hijos de Dios aparecen sin una introducción, lo que supone que el lector ya sabe su identidad, esto puede que sea un fragmento de un mito mucho más extenso que ahora esta perdido.
Los “hijos de Dios” son seres diferentes a los descendientes de hombres y mujeres. Según la versión de los Setenta(22) eran ángeles (materializados) que engendraron hijos. Josefo dice: “Muchos ángeles de Dios copularon con sus mujeres y engendraron hijos soberbios y desdeñosos de todo lo bello(…). Según la tradición cuenta cometieron desmanes que los atribuidos a los gigantes por los griegos”(23).
Puede leerse en el relato, que Dioses bajaron a la tierra y copularon con las mujeres dando a luz una prole híbrida: los nefilim (heb. derrivadores, lit, “los que hacen caer a otros”)(24); estos fueron los hombres famosos (geborim).
Según la creencia en boga estos seres angélicos, cuando vino el diluvio, se despojaron de los cuerpos humanos y regresaron a una morada tenebrosa, al tártaro (2 Pe 2: 4)(25). Esto explicaría a la mentalidad del primer siglo la creencia en la existencia de los demonios enemigos de Dios(26).

En conclusión, el Antiguo Testamento, guarda silencio con relación a estos seres demoniacos de la manera que los presenta el Nuevo Testamento, que el folklore hebreo cristalizó para el período intertestamentario. Dando lugar a la creencia en entidades ontológicas malignas, ángeles caídos, bien definidas para las tradiciones neotestamentarias.

Notas

(1) Entre los griegos los demonios designaban A) Un Dios o una divinidad en general, B) un genio o espíritu familiar que acompañaba a uno, C) su hado, D) el alma de un individuo, que viviera para la edad de oro, y que desde entonces actuaba como divinidad tutelar; o un Dios de categoría inferior.

(2) Vila-Escuain; Diccionario bíblico ilustrado, Barcelona, 198, pág. 247.

(3) El significado del adjetivo Daimon destaca la peculiar concepción griega de los demonios, pues designa todo aquello que se halla más allá de las posibilidades humanas y que puede intervenir con poderes superiores. Para los escritos cristianos tenía un sentido de lo divino “predicador de deidades extranjeras” ( He 17: 18). Dai-mo-ni-on ( He 17:22) gr dei-si-dai-mo-ne-ste-rous (Lit. “temor a las deidades”) Theological Dictionary of the New Testament ( Edición de G. Kittel, Vol. 2 Pág. 8).

(4) Gr. daimon solo aparece una vez en el N. T. ( Mt 8: 31). Mientras que en las demás ocasiones se emplea el término dai-mo-ni-on

(5) La palabra griega para espíritu es pneuma ( Mt 8: 16). A veces se utiliza para demonio y en ocasiones adjetivado por términos como: “inicuo”, “inmundo”, “mudo”, “sordo” ( Lc 7: 2, Mt 10: 1; Mc 9: 7,25)lo que hace que muchas veces la aparición de los demonios se asociara con ciertas enfermedades.

(6) El plural se emplea con referencia a las cosas que reciben adoración y en los que se hacen sacrificios. LXX “cosas insensatas”, Vg. “demonio”. E. Jenni y C. Westermann, Diccionario Teológico Manual del Antiguo Testamento, 1978, Vol. 1, col. 264.

(7) “Demonios en forma de cabra” (TNM). Esto es un indicio de que entre los israelitas hubo ciertos tipos de adoración a las cabras similar al practicado en Egipto (Herodoto II, 46). Este le atribuye el culto al Dios Pan. ( Sola M. Y Herrera A.: Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, 1986, Vol. 2 pág. 15.

(8) Según BJ. La mitología considera a los sátiros no como símbolo de la desolación sino como lo lascivo y lo orgístico. (Driver G.: Palestine Exploration Quarteley, Londres, 1959, Pág. 57.

(9) Sa’ir la mejor traducción es cabra, ya que abundan en los lugares áridos y la cabra salvaje es común en el extremo sur del Mar Muerto y por lo tanto en dirección a Edom.

(10) Lit. se vierte del hebreo “bolitas de estiércol”.

(11) Dt 32: 17 y Sl 106: 37 utilizan la palabra shedhim que se traduce demonio.

(12) Nuevo Diccionario de Teología bíblica, Madrid 1990, pág. 1891-1895. El libro de Tobías forma parte del canon católico. El escrito aparece en el texto griego de B (Vaticano 1209) y A (Alejandrino). También en muchos Mss. Minúsculos y en las versiones siria, copta y aramea.

(13) En Mesopotamia nos encontramos con los demonios Labartú, Nantarú y Pazuzu, en Arabia del sur tenemos a los espíritus de muertos, los Djinns, que fueron adorados en las tumbas y en Egipto con los chacales custodios de occidente. Los Zi, eran conocidos en Mesopotamia como fuerzas psíquicas provenientes de los cadáveres que por las noches hostigaban a los vivos en forma de vampiros. La tradición cabalística posterior propuso que los demonios pertenecían al “mundo de la formación” (emanaciones sefiróticas), donde habitan energías concretas, estos seres espantosos fueron representados en el arte gótico.

(14) Todos los ejemplos de posesiones se dan en Mateo, Marcos y Lucas. La tradición joánica solo nos habla de demonios en relación de acusaciones hacia Jesús. (Jn 7: 20; 8: 48,49,52; 10:20,21).

(15) Dmico, J.L.: Este es el hombre, Bs. As. 1995, Pág.126, 127. La acción del demonio en los evangelios está destinada a producir algún tipo de sufrimiento en el hombre, de este modo ataca lo más profundamente humano. Las posesiones producen, en el N. T., enfermedades, mudez, sordera, ceguera, tormentos, etc.

(16) Los judíos, para exorcizar, pronunciaban nombres de los cuales se creen son eficaces, nombres de ángeles buenos que se usan solos o en combinación con El(Dios). Debían ser nombres apropiados. Era una creencia judía popular, aceptada por Josefo, que Salomón había recibido el poder de expulsar demonios y que había compuesto y transmitido ciertas fórmulas que eran eficaces. Según Josefo: “Cierto Eleazar, en la presencia del emperador Vespaciano, logró, por medio de un anillo mágico aplicado a la nariz de un poseso, sacar el demonio por las narices. Antigüedades judías Libro 8 Cap. 2 sec. Cf. Guerras judías Libro 7 Sec. 25 Pf. 3 (Exorcism Through the Ages, 1979, pág. 14).

(17) La tradición freudiana considera que la posesión en la manifestación de los “fantasmas” y deseos inconscientes del paciente y lo define como “un estado mental patológico”. Lo considera como una forma de delirio consecutivo, como síntoma de disolución de la personalidad. La corriente Junguiana relaciona la posesión como las acciones de la “sombra” de un individuo. Las escuelas de parapsicología modernas sustentan la idea de que el fenómeno no es más que un estado psicopatológico sin trasfondo sobrenatural. Ogdon, J. R.: “Posesión y exorcismo en los papiros mágicos “ En R de E Isis, N- 10, Málaga, Pág. 46-52.

(18) Bj.

(19) Croatto, J. S.: Exilio y sobrevivencia, tradiciones contraculturales en el Pentateuco” Bs. As. 1997 Pág. 11.

(20) En los textos de Ugarit es frecuente la forma bn il (hijo de Il) bn ilm (hijo de los Dioses) y siempre se trata de Dioses menores del panteón cananeo. En los textos bíblicos, los “hijos de Dios” forman parte de la asamblea de Yahvé (Job 6: 21 bene ha ‘elohim). El texto masorético (TM) cuando habla de los hijos de Israel en Deuteronomio 32:8 la traducción de LXX dice angelon theou.

(21) Los demonios también pueden ser de género femenino. En el folklore judío aparece Lilit. Su nombre parece derivar de la palabra akadia lilutu que se vierte como “demonio femenino” o “espíritu del viento”. Existía la creencia entre los judíos que Lilit vivía entre las ruinas desoladas de Edom.

(22) LXX, aparece angelon.

(23) Antigüedades judías, libro 1, sec. 72.

(24) Op. Nota 19.

(25) En 2 Pedro 2: 4 se habla que estos ángeles caídos estaban en el tartaro (gr tar to-ro-o). Más que un lugar, se refiere a una “condición” de bajeza espiritual o tinieblas, la voz es similar al abismo del relato de Lc 8: 26-31.

(26) Esto se evidencia en los textos de Qumrram: “Lucha de los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas” Un rollo de 29 cm. De largo por 15,5 cm. De alto y de 19 páginas. Tiene un hálito apocalíptico (describe el juicio final) la lucha de Israel y los kittim (huestes de Belial).

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1 comentari

One thought on “Sobre las imágenes demoníacas en las tradiciones bíblicas

  1. manuel

    sin comentario, solo como una ilustracion

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